El Ki

2007-09-27

Autor: Kenji Tokitsu ¿QUÉ ES EL “KI”? Todo karateka conoce el "kiaï": "ki" significa energía vital y "aï" unión; el "kiaï" significa pues "unión del ki". Numerosos son los que piensan que kiaï es igual a grito. Sin embargo existe una forma de “kiaï” en la que casi no se emite sonido, puesto que el “kiaï” es una unión de la energía del cuerpo y el espíritu. En la actualidad, se habla a menudo de "qi-gong" ("kikô" en japonés) como método de refuerzo del "qi" o "ki"." Muchas personas parecen buscar en el qi-gong una receta milagrosa para curarse de alguna enfermedad, para hacerse más fuertes o para obtener un poder... El "qi-gong" aparece como una de las maneras de explotar las creencias de la gente y los fallos en los conocimientos médicos. Puede contribuir a la creación de grupos místicos centrados en el poder del maestro. Pero dejemos a un lado el análisis sociológico. Para mejorar la calidad práctica del kárate u otras artes marciales, es necesario precisar en primer lugar lo que se entiende por el "ki". Si uno lee libros sobre el "qi-gong" y la acupuntura, puede comprender vagamente lo que se entiende por "qi" (ki) en medicina china, pero este conocimiento no le ayudará necesariamente para la práctica del arte del combate. El concepto de "ki" es muy extenso. En un diccionario japonés, he encontrado 85 palabras que incorporan la palabra "ki". Las definiciones de "ki" son diferentes según la especificidad de las disciplinas. La realidad del "ki", energía vital cósmica, existe como tal; lo que varía es la manera en que los hombres aplican el "ki" en su práctica específica. Es en este sentido que la concepción de "ki" varía en aikido, en kendo, en iaido, en taiki-ken, etc., aun teniendo un contenido parcialmente común. Por lo que se refiere a las diferencias en el enfoque del "ki", es necesario entender dos cosas: existen diferencias según las disciplinas, y también, en el marco de una misma disciplina según la evolución de la persona con la edad. Por ejemplo, en aikido, la idea y la calidad del "ki" del Maestro Ueshiba no eran las mismas a los 50 años que cuando tenía 80. Es necesario comprender estas dos formas de diferencias cuando se estudia el "ki". El Maestro Hida ha empleado el término "chûshin ryoku" (fuerza del centro del cuerpo) para designar la energía reforzada por su método. No habla de "ki", pero está claro que su método llega hasta su fundamento. El Maestro Hida más bien evitó emplear la palabra "ki" para marcar una diferencia con la concepción de la práctica de todas las demás disciplinas. La ambigüedad de la idea de "ki" era incompatible con su planteamiento puesto que se basa en aspectos tangibles, en particular, en la contracción muscular y la exactitud de la postura... Para alcanzar la realidad del "ki", no es pues necesario emplear esta palabra. En aikido, se busca una fusión y una armonía, pero en kendo se busca una fusión del "ki", del ken (sable) y el tai (cuerpo), pues uno de los objetivos principales de los kendokas consiste en construir la capacidad de combatir con "kiseme", es decir, utilizar el "ki" en la ofensiva. EL KI EN EL KÁRATE En kárate, salvo la palabra "kiaï", se hablaba poco de "ki", por lo menos al principio del aprendizaje. Si ahora se comienza a hablar del "ki" en el kárate, quizá significa que el kárate moderno está entrando en un período de madurez. De hecho, hay un gran número de karatekas con 20 o 30 años de experiencia que ahora se preguntan: “Al cabo de tanto años de práctica, ¿qué es lo que he conseguido?” En realidad, si sólo se considera el aspecto físico de la práctica, los que tienen más de 40 años son en general menos buenos en combate libre que los que son más jóvenes. Por tanto, a los 50 años en adelante, la cuestión ni siquiera se plantea ya. Es algo que se ve en todas partes. Ante esta realidad, los que se identifican un poco con una imagen del arte marcial oriental o de los samurai empezarán a preguntarse si no hay algo que hayan olvidado, capaz de ayudar a desbloquear la situación. Descubren que en el budo japonés existe lo que se llama el "ki". Han tardado en encontrarlo, pero para que comenzaran a fijarse en él, ha hecho falta que se dieran cuenta de algún declive de su fuerza física. Yo mismo comencé a interesarme por el "ki" después de haberme dado cuenta de que es indispensable trabajarlo si se quiere recorrer un largo camino en el budo. La práctica física unidimensional del budo es transitoria: darse cuenta de ello es, para muchos adeptos, la base de su sensibilidad al "ki". En la juventud, la fuerza física va en aumento, la mayoría no experimenta la necesidad de buscar otra cosa que la fuerza física. Es sólo al percibir una merma física que se comienza a penetrar en el ámbito del "ki": éste es el esquema más general. Esta es la razón por la que he dicho más arriba que si los karatekas comienzan a interesarse por el "ki", es una señal que su práctica entra en una fase de madurez. Pero no basta con interesarse por el "ki" para integrarlo en la práctica. He aquí el problema. Como antes he dicho, uno va haciéndose una idea particular de la práctica del "ki" según la especificidad de la disciplina. Los karatekas deben comenzar por precisar y profundizar en la aplicación posible para el kárate. Si uno se limita a interesarse por el "ki" en general, la práctica apenas avanzará, ya que cada disciplina tiene su manera específica de integrar el "ki" en la práctica. Se puede hablar del ki en general, pero el "ki" no se practica generalmente. He aquí la primera constatación.